11. Operació BCN-BDN-Montgat (19.2.22)
Cómo un mal día, así empezó esto. Una bronca colosal y las ganas de mambo que despertó la anterior aventura, junto con la necesidad de purgar el cabreo. Así comenzó el triplete que me llevó por caminos que hacía muchos años que no pisaba, descubriendo lo mucho que han cambiado desde que en 2008 escribí mi segundo relato, desaparecido en combate, que tenía lugar en la zona de discotecas que había en los términos de Badalona, N-II arriba, camino a Montgat, pero ya llegaré a eso…
Me calcé las botas y me puse en ruta. En alguna parte, entre los muchos fracasos literarios que acumulo, narraba, cómo si no fuera yo, la ruta que llevé para cruzar el límite de Barcelona por el Norte, pero cómo aquí no lo he dicho, allá va: el Pont del Molinet. Las primeras veces que lo crucé, bajo la carretera, aún estaba el restaurante (El Molinet), con sus puertas simulando un molino, con aspas y todo. Poco antes del Cristo que se armó con el COVID, aún estaba, medio en ruinas, pero aparentemente inaccesible para caballeros fornidos. De haber sido fácil la incursión, otro gallo hubiera cantado. No hace mucho lo demolieron (sobre 2020, año arriba-abajo). Estaba en Santa Coloma de Gramenet, por si alguien quiere investigar sobre él. Desde luego, era una chulada, pero la carretera lo deslucía bastante (quedaba justo debajo, arrimado a un pilar). El puente (Pont del Molinet) se construyó entre 1977 y 1979, y el restaurante ya estaba allí, por eso el pilar estaba tan arrimado a él (el primer pilar según se sale de la pasarela del Besòs).
Su ubicación era, exactamente, Avinguda de la Generalitat núm. 330.
Pues para allá que me fui, por la Verneda, recordando años atrás, cuándo iba a ver a Laia, y en una de las primeras ocasiones tuve la enorme suerte de conseguirme, de casualidad, el álbum recopilatorio Retrospectacle, de Supertramp (A & M Records, 2005).
Siempre me dio apoyo emocional y una suerte que nunca sabré cómo lograba hacer extensible.
Jamás me la merecí, ni cómo compañera, ni cómo amiga, y la sigo queriendo tanto que, aunque los años mitigan el dolor de su ausencia, su recuerdo aún me causa pesar por su prematura marcha.
Por entonces, igual que en las fechas de Torribera, hizo un año y dos meses que había traspasado el umbral, y me pasaba las horas escuchando música, cómo un tedio, aunque muchas me hablaban de ella al oído: The End of the World (Behavior; Pet Shop Boys, 1990), King of Rome (Yes; Pet Shop Boys, 2009); The Prettiest Star, When the Wind Blows, Absolute Begginers, As the World Falls Down, Never Let Me Down, Ragazzo Solo, Ragazza Sola… (David Bowie); A Ninguna Parte (París-Tombuctú; Manolo Tena, 1999); Shangri-La (A New World Record; Electric Light Orchestra, 1976), y podría seguir…
Ni la antigua medicina de la terapia musical me ayudaba a pasar mejor esa amarga bola.
Aquél día discutí con alguien y me largué a la aventura para purgar el cabreo.
Pasé por un sitio que llamo Mirador de Laia, lugar muy querido en el que pasé algunas horas con ella, pero antes reseguí los caminos por los que iba tan contento a verla, o no muy contento, cómo en ocasiones sucedió, escapando de mis problemas para cobijarme en sus brazos, creyendo que así podría dejarlos atrás por unas horas. Y gracias a ella, así era.
Con ese viaje revivían los recuerdos, cómo querría revivirla a ella, y eso me reconfortaba en parte.
Pasado un rato llegué a la que fue su casa, por la zona de Bufalà, y todo parecía seguir igual, cómo si no hubiera partido dejando tras de sí el estéril mobiliario que, igual que en un hotel, había sido suyo y de muchos otros antes. Con su partida, todo aquello encontraría manos nuevas que lo sobaran, destruyendo las impresiones digitales de alguien que ya no volvería a tocar todo aquello.
Un fuerte pinchazo de emoción en mi pecho me hizo continuar, bajando hasta la Plaça de la Vila de Badalona, siguiendo desde ahí la Nacional 2 (escrito así, desluce mucho…), sudando llamativamente en un mes de febrero.
Mi idea era volver por la zona de las discotecas, que me marcó mucho por su aspecto dejado, sucio y sombrío, alucinando al verlo tan distinto de cómo lo recordaba:
-Panorámica actual de la antigua zona de discotecas de Badalona:
Los módulos que albergaban las discotecas ya no están, el puente, oscuro y sombrío, encajado entre dos naves, ahora luce remodelado. Dónde había discotecas, ahora hay una pista de skate…
Asombrado seguí el camino, metiéndome debajo de los pilares del nuevo puente para lanzar una foto de un sitio que escudriñé, y del que creo puedo sacar algo, pero aún no se ha dado la ocasión de averiguarlo:
Continué el camino, constatando que el área de servicio y las paradas de autobús siguen dónde estaban puestas en aquél lejano tiempo. Al poco estaba llegando al destino.
-Vías del tren desde la linde de Badalona. Comarca del Maresme. Al fondo, Montgat:
Me estuve un ratito esperando para ver pasar algún tren, pero cuándo pasó, mi cámara no estaba preparada, y la foto no se pudo hacer. Harto, continué un poco para cruzar la N-II, lo que obligaba a pasar a la comarca vecina, cosa prohibida en aquél momento, debido al confinamiento comarcal, pero no estaba dispuesto a cruzar la carretera al bies, jugándome la vida, por problemas de posición del semáforo.
Pasé la frontera, gallardo y temeroso de que una patrulla saliera a multarme, pero ¿qué otra cosa podía hacer? ¿Dónde había otro semáforo?
-Por dos dedos, el semáforo en el Maresme:
Creía llevar razón, y para más inri, me lo pasé en rojo, bien colorao, apretando el paso de vuelta al Barcelonès, llegando en poco al cruce de Badalona, Montgat, Tiana, torciendo de vuelta a Badalona por la calle Occitània.
En la montaña, algo me llamó la atención, aquello por lo que había ido por allí antes de cambiar los planes, y lo fotografié, aunque no sirva de nada:
Terminando, me metí por Ca L’ Arnús i Cal Solei, saliendo por la tangente en una calle paralela a la N-II, dónde estaban preparando los derribos de una fábrica y una finca aledaña, que me parecieron bonitos, lamentando su pérdida:
-La fábrica que demolían:
Las ventanas superiores de la puerta tenían esa forja tan trabajada, y queriendo sacar mejor el detalle, vi por la pantalla de la cámara que en lo alto de la fachada, un par de capiteles parecían coronados:
La finca vecina estaba menos avanzada, y un aire acondicionado en la pared, visible desde el exterior, me hizo lanzar la toma:
El nuevo pronto era lanzar otra de los capiteles coronados, pero la obra de demolición de la casa anexa los había roto en parte.
Continué mi camino, algo mejor de ánimo, perdiéndome por zonas de Badalona que no conocía, hasta que llegué a la plaza en la que hay el Metro de Pompeu Fabra (L2), y desde allí ya sabía subir mejor a mi próximo destino: el Mirador de Laia, pero antes, volvería por la que fue la casa de alguien a quién cometí el error de llamar “hermanito”, y de querer cómo a tal.
La encontré cerrada, y actualmente he podido saber que ya vive alguien en ella, de modo que la vida sigue dónde los demás la dejan sin que a nadie le importe.
Aquellos tiempos tienen una carga emotiva difícil de suprimir. Cuándo me marchaba de allí, iba a verla a ella, hablábamos hasta tarde y tal. En otras ocasiones era al revés: bajaba de verla y me metía a hilar la hebra con el otro.
Badalona siempre ha significado mucho para mí. Es extraño, pero me ha dado mucho. También me ha quitado mucho, pero me la sigo mirando con cariño, aunque sea a lo lejos, temeroso de introducirme entre sus brazos.
Esta ha sido una de las vueltas más bestias. Extrañamente, me pasó poca factura física. Sicológica, por su carga emocional, no entro a valorar, pero sí.
-Captura de pantalla de Podómetro S-Health de Samsung:
El Fantasma del Vallès.
TODAS LAS FOTOS DEL REPORTAJE SON PROPIAS (SALVO LAS INDICADAS) Y NO PODRÁN SER REPRODUCIDAS, COPIADAS O UTILIZADAS PARA CUALQUIER FIN SIN EL EXPRESO PERMISO Y LA MENCIÓN DEL AUTOR.
(Si alguien conoce de algún lugar interesante que merezca la pena visitar por la zona del Baix Llobregat, Barcelonès, Maresme, els Vallesos (Vallès Occidental i Vallès Oriental), y quiere que le haga una ficha, gustoso procuraré de visitarlo cuándo me sea posible. De igual forma, procederé a mencionar al lector que me lo proponga. Este es mi mail: elfantasmadelvalles50@gmail.com)













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