13. Operació Can Totxana (4.4.21)

  La continuación de L’ Operació Can Ferrera fue esta. El mismo día, aprovechando que aún quedaba luz para unas horas, concluimos que sería factible ir a visitar Can Totxana.
  En 2011 le pasé por delante, de camino al tren. Andaba por esa zona por obligaciones laborales, y la primera impresión que tuve al ver la nave principal desde la calle fue la de abandono. Un abandono moderado, por entonces, que no delataba la destrucción imperante de hoy.
  El tiempo que dista desde aquel recuerdo y el momento de la visita han acentuado mucho esa impresión de dejadez.
  En esta ocasión efectué la “supervisión” con Zum, cuándo, habitualmente, uso la versión web de Naps, y de la misma forma cómo en tantos casos, “lo importante está por detrás” (que parece el título de una de esas pelis de madrugada del desaparecido Canal Plus…)
  La vista satélite ofrecía un marcado sendero de acceso posterior, delatando sin ambages lo que el ojo, a ras de calle, no parece percatar.
  En el casete del coche, Alchemy, de los Dire Straits. Sonaba Tunnel Of Love. Dicho así parece una tontería, pero tomaría su interés… SPOLIER: Hay túneles… o algo parecido.
  Al llegar desde la variante, pasamos por una calle cuesta, a pleno sol, muy cerca de Can Totxana, y vemos un llamativo hueco dónde encajar el coche, que me hace sonreír al preparar la maniobra.
  Una vez aparcado saco el casete y lo meto debajo del asiento, cómo si un kinki con chupa de cuero nos lo fuera a robar, pero ¡quién sabe! ¿Alguien robaría un radiocasete años ’80 de un coche?
  Salimos y cierro las puertas, recojo el espejo retrovisor de mi lado, me estiro y miro el vasto campo secano que se extiende detrás de unas vallas publicitarias. El senderito se abre camino, y me rio. ¡Está cantado!
  -Ese sendero, chicos. “Lo importante siempre está por detrás”.
  Me miran cómo si estuviera loco. ¿Acaso aún no saben que lo estoy desde que me conozco?
  Echamos a andar, disimulando al paso de las patrullas, que avanzan de camino a la comisaría tocante.
  Simulamos seguir el lateral de la carretera, camino al municipio vecino, mientras cruza la calle una patrulla a marcha lenta. Cuándo pasan, volvemos atrás, raudos, y remontamos bien rápido la cuesta hasta detrás de las vallas publicitarias.
  Una peana de cemento garabateada sobre la que se erige una torre de electricidad parece servir de punto de encuentro. La patrullo con interés, y constato fehacientemente que mi intuición no falla. Uno me pregunta qué hago, y cómo única respuesta, señalo los pañuelos usados, las cajas de cigarrillo y una funda de condón.
  -En todas partes cuecen habas… —recuerdo que farfullé cómo respuesta a su pregunta.
  Al poco se ve la valla de rombo cerrando el perímetro de Can Totxana. Junto a ella, paralelo a un bosquejo, baja un camino destartalado que la resigue.
  Mi atención se intensifica. Los compañeros están muy verdes, y les hago de instructor, aún siendo desconocedor de casi todo, pero soy lo que soy, y de ahí debo sacar mis enseñanzas: de mis propias vivencias.
  -Reseguiremos la perimetral. En algún sitio estará el punto débil. Y seguro que está antes de terminar el sendero.
  Más tarde me vería equivocado. Cerca de una torrentera baja otra senda, una muy vertical y poco disimulada que nace del final del sendero (o del principio, según se tome). Según se mire, podía estar equivocado o no…
  Al poco aparece un agujero en la valla, remangada y doblaba hacia arriba cómo las latas de sardinas en los cómics de Ibáñez. De las partes más bajas cuelgan antiguos flecos de ropa, de enganchones anteriores a nuestra visita.
  Paso el primero y ayudo a pasar a los que lo tienen más difícil, y cae la primera foto…
  -Caseta del transformador:
  El ánimo empieza a ser contagioso. Los Brigadistas me miran con asombro, cómo si el mérito fuera mío, y no. Este lugar estaba en el Naps, aunque lo conociera de antes.
  Al llegar a la puerta de este módulo, se aprecia que ha sufrido un incendio. Entramos varios a investigar, y las jeringuillas de venopunción, las cazoletas para hervir la droga y las fundas de plástico de todos esos objetos se desperdigan por la pequeña sala.
  Ordeno cautela y cuidado, que no toquen nada. Salimos, se ponen detrás de mí, y fotografiamos el interior desde el exterior:
  Por poco pasada la caseta, un repecho trepa hasta una amplia zona en la que las correas de transmisión aún cuelgan de las vigas…
  -Vestigio de la instalación eléctrica:
  -Correas de transmisión:
  Desde lo alto del talud se puede apreciar una parte de la extensión de la fábrica:

  Ando hasta el final de esta arenosa nave, a resbalones, y al regreso para bajar, la fotografío entera desde la altura de La Caseta de la Luz:
  Los pirulís de la luz, en la fachada trasera de la caseta del transformador, me hacen gracia, y les echo otra, creyendo que no la había efectuado de buen comienzo…
  Retomamos el sendero de camino a la explanada principal de Can Totxana, sin prisa, mirando con asombro la cantidad de palés con tochos a lado y lado de la senda, y bromeo diciendo que si alguien se quiere construir un chalecito en Andorra, tochos no le faltarán… pero pocos me sonríen.
  Giramos, y mientras tomo la foto, piso mal en una piedra, y… bueno…
  -Torticera panorámica de Can Totxana mientras tropiezo:
  A primeras luces, el sitio es enorme. Luego se ve que es muy diáfano, aunque los pisos superiores no fueron visitados por qué no logramos encontrar los accesos… y por otras causas que más adelante se expondrán.
  Pensando en unos conocidos muy interesados en mi afición por el Urbex, unos “rumberos” del gremio de las raves (¿Raveros?) que durante un tiempo intentaron sonsacarme ubicaciones de interés, pensé Cristo, si se enteran de esto…
  -La Primera Nave:
  A principio y final de la nave se abren unos túneles muy extraños, que pienso encantarían a nuestro compañero Delta, y aunque el túnel no es lo mío, me meto un poco con la linterna del móvil.
  -Los almacenes (túnel):


  Se extienden hasta no sé dónde, y a mano izquierda se van abriendo amplios cuartuchos. Disparo fotos a ver si el flash pone coto al túnel, pero no, y la linterna tampoco, de modo que me retiro y no avanzo más. ¿Para qué?
  Casi al final de la nave hay un “elevé” de cemento que no sé qué puñetas simboliza, y tanto me llama la atención, que lo fotografío:
  Y muy cerca, una tontería que da pie a una bromita…
  -Llámame perspicaz, pero alguien pierde aceite…
  A algunos les hace gracia, pero en el Istegran nadie reacciona. Y me da igual: mi trabajo me resarce lo suficiente cómo para no depender de los demás (¿definición de onanismo?)
  Dentro de la superficie de cemento hay un foso lleno de agua, no sabemos qué profundidad puede tener, y está lleno hasta la bandera de mierda de lo más variado:
  No muy lejos, un rastro de la época gloriosa…
  Llegamos al final de la nave, y muchos empiezan a no seguirme. El sitio les aburre, pero soy un entusiasta, y pongo el alma en todas las investigaciones, y encima, al encontrar el papelito, me crecí. Un vestigio, una prueba, un indicio… ¡en mi mundo es algo útil…! Y, ¡hola!, otro túnel, nen!
  A carácter probatorio saco una foto de la bocana, pero no me meto. ¿Pá ké?
  Y entonces vuelve mi interés. Un artificio de madera, que se me antoja un balancín, llama mi atención. Exclamo un sonoro Cago’ n l’ hòstia!, me meto en un cuartucho con una cuba colgada de la pared, y le doy una foto:
  Y luego, la cuba del cuarto:
  -La válvula de la cuba:
  -Caño de la cuba:
  Salgo del cuartucho y me enfrento al “balancín”, procurando tomarlo mejor:
Cerca del “balancín…
  -Una turbina:
  Pasados a la nave anexa, muy similar a la primera, aparentemente no se percata nada de interés, pero me meto igualmente, y veo hasta qué punto estaba equivocado. Al fondo de la nave encuentro algo que no esperaba encontrar en una fábrica abandonada:
  En esta arcada se presenta la representación de una Virgen, que se ha desacralizado. En un principio no quise dedicarle más atención, pero, unas fotos después, me repensé, volví, y la fotografié en condiciones.
  Merodeaba por el lugar, pensando quedamente en lo sorprendente de que no hayan sustraído las vigas metálicas y demás, siendo que esto lleva en desuso desde el año 2002 o por ahí.
  -Estructuras intactas:

  Entonces sí, de vuelta, tomé la iniciativa de acercarme a este sacrílego crimen. Aunque me declaro agnóstico, estas acciones suponen un delito contra la libertad religiosa, además de ser una forma de estropear el patrimonio.
  -Curiosa representación religiosa, desacralizada (o vandalizada):
  -Zoom:
  Continuamos por un pasillo…
  …hasta un anexo que no está muy allá:
  Pese a todo, aún se encuentran algunos curiosos detalles:
  Hasta las cuentas de la época, manuscritas años ha, a doble cara:

  ¡Un cartel nos advierte de que somos unos imprudentes!
  Empezamos a abandonar la nave, y el farol que daba luz a un sitio que actualmente permanece a oscuras por las noches, asoma por entre las placas de plástico de la fachada, silencioso testigo del próspero ayer…
  Al otro lado, una pequeña nave, que sería explorada al término de la aventura, cuándo se nos invitaría a marchar, esperaba su turno con pétrea paciencia:
  Salimos al espacioso recinto exterior y vemos un recodo, al que nos asomamos:
  Andamos hasta el tejadillo vencido en pos de lo que haya detrás, que no es mucho…
  Alguien se ha ido explayando con la plantilla de hormiga… la hemos visto en Can Ferrera y ahora aquí. No somos los únicos que se han hecho las dos excursiones en una…
  -¡Necesito primeros auxilios, siento un hormigueo…!
  Y por allí, las traviesas…
  …y una pequeña vagoneta:
  Luego esto, que me hizo mucha gracia:
  Y la ruta de las traviesas:
  Un cachivache…:
  Desde el tejadillo hundido se ven las naves al fondo, delatando que hay un piso superior del que no hemos sabido encontrar las escaleras. Si no hubiera pasado lo que pasó, las habríamos buscado:
  -Ménagé a trois del Vallès:
  Esto me llamó la atención. No sé si debe ser de fibrocemento (uralita, asbesto). Por su color, lo parece, pero mi desconocimiento me impide asegurarlo o desmentirlo, de modo que prefiero mantener y hacer mantener la distancia.
  En algunos techos de las naves sí parece haber placas de uralita.
  Muy cerca, un lavadero y viejos bidones metálicos…
  Y un extraño olor, denso y molesto… termino por encontrar el foco:
  -L’ Olla Podrida:
  El agua estanca de lluvia se mezcla con restos de productos químicos, los bidones se degradan, pronto tendrán fugas, y todo esto quedará libre. Muy cerca pasa un torrente, y este mejunje contaminará toda la zona. El tufo es mareante, y me retiro para evitarme males, no sin antes tomar aire y sacar la foto aguantando la respiración.
  En los alrededores aparece una bota, quizá de los empleados:
  -¿Qué hay para cenar? -¡Soppa!
  -¡Juancar! ¿Nos vamos a Andorra?
  Y me quedo sin batería en la cámara. A partir de este momento, las fotos corresponden a mi Samsung Galaxy S4 (pobret, ja es mort).
  Muy cerca hay una balsita, la Balsa Fálica. Así la llamé, porqué alguien se dedicó a ensuciarla con falos que ni un crío de preescolar podría dibujar peor:
  Al lado encontramos el acceso principal, lo que es el aparcamiento:
  Tomada la rampa, el exterior se dibuja, y una casita justo delante da una nota bucólica a la escena:
  Camino hacia la explanada del aparcamiento para tomar la siguiente foto. Era la casa del guardia, y jugaría un papel muy especial en todo el asunto, pero aún no lo sospechábamos.
  Me acerqué a la valla que linda con la calle para tomar la siguiente. Una rápida toma para impedir ser visto desde fuera.
  En esas llegaba un grupito de chavales, venidos desde el sendero que pasa al lado del torrente, hablando a voces y riendo, y con su música a toda pastilla, empezaron a merodear por allí sin más.
  Centré mi interés y mi atención en los alrededores de la caseta, bien tapiada menos una puerta, en la que se delataba una placa de alarma, y no sospechamos lo que se estaba gestando…
  -Varias fotos tomadas alrededor de la caseta:


  La primavera también llamaba a la puerta de Can Totxana, y la retraté, con la mediana calidad nefasta de la cámara del móvil.
  La puerta tapiada y la placa de la alarma me daban a entender algo, pero no había pasado nada… aún. Luego pasaría.
  Los chavales empezaron a apedrear la fábrica con sus propios tochos, mientras lanzaba esta curiosa foto (que usaría en mi perfil de WasAp… ¡Hacemos casi el mismo horario!)
  Entonces pasó. Una voz de trueno, potente, irada, restalló de la nada, gritando una consigna: ¡He llamado a los Mossos! ¡Vendrán enseguida!
  Y pasó. La estampida, la escapada, la espantada… Llámelo al gusto. Cómo decía mucho antes, la comisaría está muy cerca, a un minuto a pie. Convertido a coche, y en un caso de emergencia, con destellante y vehículo homologado, era un suspiro.
  Tenía reservada esta foto para ponerla en este momento. Hay una cámara en la casa, y seguro que el vigilante vive ahí. Eso explicaría por qué ni la puerta ni la ventana están tapiadas.
  -La videocámara (dentro del tubo, entre las dos ventanas):
  El guardia se había comportado. Nos había visto ir en son de paz, elegantes, con la cámara, hablando y riendo, tratando con respeto el lugar, y no había dicho ni mú (ni cualquier otra cosa). La chavalada iba por un igual, a pasar la tarde con una pelota, pero lanzar tochos contra la fachada de la fábrica era inaceptable, y había optado por la defensa de la propiedad. No quedaba otra solución, y todos nos fuimos, siendo nosotros los últimos. No estaba dispuesto a dejar flecos sueltos. Sólo quedaba un anexo por ver, y no me iba a quedar pendiente.
  Apresuramos el paso, pero logré el objetivo:
  -El anexo:
  -La mesa del comedor y los bancos (interior anexo):
  Aquí dentro había enseres, cómo si alguien se cobijara para pasar las noches en este módulo, y me di prisa en dejarlo visto. Habían pasado 30 segundos.
  -Mesa y banco al detalle:
  -Una rinconera, destruida:
  Al lado de la rinconera se abre una puerta para pasar a las duchas:

  La prisa me impidió fotografiarlo mejor, pero calculaba poco menos de un minuto para la llegada de los Mossos, y llevábamos unos 35-40 segundos desde el toque de atención, lo que obligaba a correr, y me temblaban las manos. No todo es la mala calidad de las fotos del móvil. Una parte de la chapuza es mea culpa (golpe en el pecho).
  Ya disparados de camino al sendero, reparé en un pequeño anexo en la trasera del módulo, en el que parece haber un váter, y, con toda la prisa, oyendo una sirena acercándose (quizá fuera una ambulancia, todas suenan igual), tiré la penúltima:
  -El anexo del Anexo (Váter a la fuga) (detrás de “m“):
  Casi corríamos, tropezando por el senderito, pero logramos salir a terreno abierto. Una vez fuera del perímetro, aparentando normalidad, cómo de inocentes paseantes, iniciamos las maniobras de regreso.
  -Adéu, Can Totxana!:

  -Últimos Apuntes- (19.5.2024)

  Tratando de hallar gente relacionada con esta empresa, di con esto, pero no he logrado sacar nada en claro, y por el momento, estancada la investigación, mis preguntas siguen archivadas en el cajón desastre. Anduve indagando sobre este embrollo, sin haber podido sacar nada en claro:
  El Sr. M., nacido el 1 de noviembre de 1927, trabajaba de Hornero en esa empresa (o fábrica).
  Enfermó en algún momento a lo largo de su ejercicio profesional, recibiendo el alta médica en 1982.
  En algún momento posterior a la recepción del alta (1982), el Sr. M. presentó una demanda al Instituto Nacional de la Seguridad Social, sobre una supuesta invalidez permanente absoluta que decía sufrir.
  El 20 de julio de 1983, el INSS declaró que el trabajador no se encontraba afecto de invalidez permanente en ningún grado de incapacidad.
  La enfermedad que padecía el Sr. M., visto el documento (debidamente censurado) que pude consultar, era bronquitis crónica y proceso degenerativo incipiente o moderado a nivel cervical, motivo por el que le fue desestimado el recurso, alegando que no puede decirse anulada toda actividad laboral de quien los sufre, quien en todo caso podrá verificar otros muchos quehaceres del mundo del trabajo de carácter sedentario o casi sedentario y, que no requieran de especiales esfuerzos físicos.
  Siguiendo con los resultados, encontré referencias de uno de los directores técnicos de la bòbila, llamada Ladrillería Ripollet S.A.: el Sr. Ramon Artal Piera (Barcelona 1920-?). Él reconvirtió la fábrica en una firma dedicada a la fabricación de bovedilla para forjados, hasta 1970, que dejó la fábrica para ir a trabajar a otra empresa del ramo, en la que mantuvo su cargo de director técnico.
  Esta empresa (Ladrillería Ripollet S.A.) fue fundada por el Sr. Ribes i Pradell, quién ampliaría la firma sumando otras dos empresas: Plintos S.A. (dónde empezaría a trabajar el Sr. Artal Piera), sita en el barrio de Sant Andreu y otra más en Les Corts, de la que no conozco el nombre, ambas en Barcelona.
  Otro nombre relacionado con esta empresa fue el Sr. Francesc Pradell Ferrán (1900-1969), que fue consejero delegado de la Ladrillería, hasta su fallecimiento.
  -Sr. Ramon Artal Piera (Fuente: Revista La Punxa, Núm. 5; Junio 1989):
  5.7.23: Viaje en el tiempo… Can Totxana en los ’50 (Fuente Cartoteca de Catalunya):
  La siguiente imagen muestra la Ladrillería, y en la zona superior a C se puede ver la antigua parroquia de la zona militar de los Polvorines, hoy todo ello inexistente.
  Sobre talunya se pueden ver los barracones de la zona militar, igualmente desaparecidos.

  -¿Quién se lee el BOE? (1965-’66):

  -Sigue el viaje en el tiempo: 2005 (Fuente Instituto Geográfico Nacional, IGN):

  Si alguien puede ofrecer información sobre esta empresa, sobre la fábrica, o sobre cualquier otro hecho o persona relacionada con ella, al final, cómo siempre, está mi contacto.

  —Más Últimos Apuntes— (28.2.26)

  A lo largo del tiempo, prestando atención a otros casos (actualmente estamos investigando el caso “del Ahorcado de la Bodega”, que llevaré a la ficción, después de un tiempo de inactividad literaria), incluso reactivando a ratos nuestro Equipo de Urbextigación, y embarcándonos en nuevas peripecias, limitado por una avería en el ordenador (que afecta la circulación de blogs), y con la cámara casi sin espacio, aparecía (Dios sabrá porqué) una noticia de 2019 (¡anterior a nuestra visita!) que viene a decir que las sospechas sobre el asbesto que manifestaba aquí, eran harto ciertas. 
  También voy a decir, con la libertad que creo tener en este, mi medio, que nunca nos hemos comportado mal en ningún lugar. De hecho, condenamos el vandalismo, y lo condenamos de forma enérgica.
  En el presente post se dijo que un grupo de chiquillos habían aparecido en el lugar, y lo habían apedreado. Recibí quejas de gente que me acusaba de mentir, cuándo nunca se ha dicho mentira. En todo caso, puede haber alguna inexactitud, no buscada, pero jamás habrá una mentira intencionada. 
  En la noticia reseñada se informa de un grupo de chiquillos que causaron vandalismo aquí. Pueden no ser los mismos, o sí, pero viene a decir que no se dijeron mentiras. 
  No espero correcciones de nadie, pero siempre he sido sincero con los casos investigados, aunque puedo haber cometido errores. Queda patente en este caso. 
  Otras quejas recibidas atienden al allanamiento de morada. Es cierto: todos cometimos un allanamiento, penado con penas de prisión. No éramos conscientes, pero fue con ánimo constructivo, de conocer y documentar. En ningún caso nos movió algún otro interés. Tampoco se rompió, fracturó o vandalizó nada. El agente de seguridad fue testigo, desde la sombra, de nuestra impecable actuación. Vaya desde éstas líneas un saludo de agradecimiento y reconocimiento a su labor. Fin de cuentas, ambos somos del gremio.. 
  Reactivada la investigación sobre Can Totxana, logramos hallar nuevos nombres relacionados con, y actualmente se hallan bajo investigación. En caso de ser necesario un nuevo apunte, se mostrará seguido a este nuevo bloque. 
  En uno de los lugares dónde se buscó información, pudimos encontrar que, según parece, la bòbila se encuentra en posesión de una empresa con intereses inmobiliarios, por lo que todo parece indicar que Can Totxana respira sus últimos suspiros de vida. 
  Aquí, el breve, con algunas fotos de lo más interesantes. Al menos un espacio que no fue hallado: https://laveu.cat/actualitat/lajuntament-requerira-a-ceramica-ausit-que-repari-la-tanca-dacces-i-netegi-la-seva-nau/?cn-reloaded=1
  En el presente informe se cita la Ladrillería Ripollet, y la empresa visitada, llamada Can Totxana, el nombre en clave que le pusimos, parece recibir el nombre de Ceràmica Ausit. Esto plantea dudas: ¿hablamos de lo mismo, o son empresas distintas? Si alguien tuviera la bondad de escribir, para aportar información y no quejas, insultos y descalificaciones, las investigaciones serían mucho más completas. 

   El Fantasma del Vallès.

  TODAS LAS FOTOS DEL REPORTAJE SON PROPIAS (SALVO LAS INDICADAS), Y NO PODRÁN SER REPRODUCIDAS, COPIADAS O UTILIZADAS PARA CUALQUIER FIN SIN EL EXPRESO PERMISO Y LA MENCIÓN DEL AUTOR.

(Si alguien conoce de algún lugar interesante que merezca la pena visitar por la zona del Baix Llobregat, Barcelonès, Maresme, els Vallesos (Vallès Occidental i Vallès Oriental), y quiere que le haga una ficha, gustoso procuraré de visitarlo cuándo me sea posible. De igual forma, procederé a mencionar al lector que me lo proponga. Este es mi mail: elfantasmadelvalles50@gmail.com)




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