10. Operació Viscarda (pero terminamos de Cruceiro) (27.9.20)

  La idea de plano era regresar a las fincas de l’ Operació Agro (Agosto ’19), terminar la visita y dar “un voltio” por la zona, pero una pesquisa preliminar con el mapa satélite de “Guble” mostró una finca con un alero vencido, y mi atención se centró en ella, creyendo que me apuntaría un tanto. Por alguna razón creí que ese edificio se llama “Can Viscarda”, de ahí el nombre de l’ Operació, pero no; Can Viscarda es otra, y está en perfecto estado.

  De igual forma que Montigalà me pasa muy desapercibido, tanto el sector comercial circundante cómo las montañosas zonas próximas, el Barri de Canyet de mi querida Badalona, corre la misma suerte.

  Por la zona del Hospital de Can Ruti conozco que hay senderos y rutas que resiguen “les torrenteres”, y que gozan de cierto encanto, pero aún no me he puesto con ellas.

  Me ilusioné cómo un crío con una aventura en un barrio tan singular cómo es el de Canyet: el más alto y montañoso de Badalona, repleto de masías bien cuidadas y no exentas de hermosura, y dónde la montaña, mi medio ideal, tiene un importante hueco en esta parte de la civilización “diseminada”.

  Canyet es cómo un mundo aparte. Es cómo una Badalona rural, arcaica, medieval.

  La masía que íbamos a visitar está muy cerca de Can Móra, justo delante, en un sitio que el Mapas no lista por su nombre (o no hice zoom suficiente cómo para ver el nombre de la calle).

  -Can Móra (foto propia; disponible en Maps):

Justo delante, siguiendo un caminete que un árbol caído, vivo aún, cómo si su falta de horizontalidad no fuera un problema para mantenerse así, vivo, discurre el sendero de camino a la finca que atrajo mi atención:

Muy animados vamos para allá, satisfechos de que septiembre pintara tan bien. Una temperatura suave, el olor fresco de la montaña y una brisa leve que no nos obligaba a abrocharnos las chaquetas nos acompañaba.

Hablábamos, tiraba fotos en cantidad, me metía por los márgenes, alertado por una cantidad de bultos (que eran antiguas botellas sin etiqueta y viejas pilas oxidadas entre las matas, que ya deben haber soltado su carga tóxica en el medio ambiente, cerca de torrentes. Mientras haya descerebrados así, el mundo seguirá yendo a la porra. Bravo).

Bordeamos el árbol por el margen, otros lo saltaron. Yo lo bordeé con cuidado. No hay que hacer leña del árbol caído, y seguimos el camino, que torcía. A mano izquierda divisé un gran árbol (no recuerdo qué árbol era, creo que era frutal, pero no recuerdo) y me llamó la atención que bajo él había un montón de basura de la peor calaña. Lo más inocente era una armilla, lo demás… bueno, todo lo menester para intimar con alguien sin mucho riesgo, y latas de cerveza, todo ello muy antiguo. El árbol caído protegía el lugar de accesos indebidos. Bien por él. Entonces recordé la imagen del Mapas: un coche oscuro al lado del árbol. ¡Una pillada satelital…!

Seguimos andando y vimos una pared muy desconchada que contrastaba con una puerta decorada con un oso de peluche. La casa parecía okupada, por tanto, media vuelta, y concretamos que podíamos aprovechar para hacer otra visita “al Cruceiro”, cómo llamamos cariñosamente a la Creu de Montigalà.

El acceso frontal estaba cortado por unas vallas de hormigón, pero nos hicimos paso para salir al camino desde la masía okupada.

Desde aquí pudimos vislumbrar “El Cruceiro” y el tejado de un anexo de Can Móra:

  Alguien dijo que podíamos contrastar en firme que Can Móra es inaccesible, cómo si no fuera suficientemente evidente por su estado de conservación, pero nos apetecía andar, y paseamos a su lado, hasta que…
  Esto debería estar cerrado con una puerta metálica, pero supusimos que los chatarreros se la habían llevado, lo que me hizo sentir cierto deseo de “hacer algo”, siendo cómo es que muchos “curiosos” del gremio de la Exploración Urbana (“¿Urbex Explorer?”, ¿cómo lo del “WinDos”?) hacen: meterse en alcantarillas y túneles. Personalmente, el subsuelo no me dice nada, y las cloacas tampoco. Con tanta porquería que tenemos en el nivel 0, ¿para qué ir en busca de más? Pero hice excepción en este caso. Tiré de móvil, con la linterna más caliente que la López, la batería bufada amenazando desastre (cómo sería a los pocos meses) y cap a dins!
  En la foto quizá no se aprecie bien, pero el túnel tuerce a derecha. Pasado el recodo, creo que no hay nada más, pero me dijeron desde fuera que “quizá hubiera alguien”, ilustrando toda clase de acciones con palabras gruesas, y, cómo al entrar ya había visto una funda de “Burrex”, pañuelos y toallitas, reculé (hice una “marcha atrás”), consagrándome al camino con la mala sensación de picores en las zonas íntimas (¡quiero “Chillie”!), cómo las sobaquinas y el cuello. Sin saber porqué empezaba a sudar, y ese sudor salino me irritaba la piel, haciendo que me rascase cómo un perro pulgoso. Quizá fuera por “el mal cuerpo”.
  De nuevo, un cambio de rasante.
  -¿Por qué no bajamos por la calle esa y subimos por Afrodita?
  Unanimidad del conjunto. Dimos la vuelta y bajamos por Riera de Canyet hasta la Calle Afrodita para acometer la heroicidad suicida de subir desde ahí hasta la Cueva de Belén (la foto corresponde a la visita anterior. Para más información véase: “Operació ¡Vamos de Cruceiro!”):
  Conforme bajamos de camino a Afrodita, antiguos y nudosos plátanos (no son de Canarias, estos son de Canyet), se suceden, y eché una foto. Posteriormente vería mi coche en ella. Es uno de los tres. Se aceptan apuestas…
  Percaté algo extraño en lo alto de los árboles, y a lo largo de muchos intentos traté de delatarlo, pero no lo conseguí, y lo dejé estar. En esta toma es dónde mejor se ve. Imagínense cómo se veía en las otras…
  Justo encima de “ma” verán una extraña planta. Pues bien, es un cactus, de esos de los higos chumbos. ¿Cómo ha llegado ahí? Es un misterio, y lo más curioso… ¡¡todos tenían cactus chumbos encima!!
  Estas dos son las menos peores tomas, y delatan lo quiero decir. Si aún no lo ha visto, preste atención a “del” y al espacio posterior. Encima de la “m” hay otro tallo.
  Los compinches no me hacen caso. Hablan de lo suyo, me dejan haciendo mis fotos y mis extravagancias. Solicito que alguien me haga “upi”, pero nadie quiere cargarme, y lo dejo estar. Dos fotos regulares deben bastar.
  Subimos por Afrodita y vemos la Creu, acusando las primeras fases del anochecido:
  Por el otro lado, dirección Barcelona, el sol aún se mantiene, y el excepcional día, menos calinoso que en anteriores ocasiones, ofrece una postal de mi ciudad a la que no estoy acostumbrado. Veo Montjuïc, l’ Anella Olímpica, la Sagrada Familia, un poco de Colón subido en su pedestal, las Torres Mafre, y mucho más alejado, Sant Pere Màrtir (tocando el margen derecho de la foto). Eso metiendo el zoom del Visor de Imágenes casi a tope. En la foto sin ampliar no es tan fácil. Lo que hace dientes de sierra al fondo de la fotografía son las celebridades barcelonesas que recitaba antes por orden de izquierda a derecha:
  Algunos hacen por subir a la Creu mientras estoy embobado en la explanada, cómo la vez anterior. El sol de baja ofrecía unas tonalidades anaranjadas de lo más seductoras, y me embrujó la necesidad de plasmarlo lo mejor posible, hasta que, yendo y viniendo, veo algo que no conocía, y le eché una foto. Parece cómo una torre o un faro (encima de la “d”), pero no sé qué puede ser. ¿Alguien puede ilustrar mi necio desconocimiento? Preguntaba tiempo atrás. Y sí, alguien me informó. En el apartado de Últimos Apuntes daré las gracias y la información que, entonces, desconocía.
  Seguí patrullando por los senderitos que no van a parte alguna, a ratos campo traviesa, mirando para todas partes cómo quién ha perdido algo, y entonces vi Collserola y el Tibidabo, y digo “Chato, ‘táte’ quieto…
  Di la espalda a la Creu para mirar hacia Badalona, y me encontré con la vista en Sant Adrià de Besòs:
  Algunos brigadistas bajan. Otros me salen de no sé dónde, uno se sube la bragueta sin disimulo, y me parece que acabo de bajar de la nube de Heidi. Estaba p’ allá, a lo mío, de nuevo en mi mundo, cómo si no hubiera nadie más alrededor, y echo la última. Una toma que quería lanzar mirando hacia Montgat, y que refleja el contraste entre la luz anaranjada de los primeros acordes del final del día con la sombra de la montaña (la finca del primer plano lo refleja muy bien). En el proceso posterior creo ver un agujero entre las nubes justo encima de esa casa, del que parecen bajar unos leves rayos solares por delante de la antena del fondo. Quizá se vea mejor en mi pantalla y algo ampliada, pero es una foto que me gusta bastante y que usaré para cerrar este reportaje.
  —Últimos Apuntes— (7 de abril de 2022)
  Debo agradecer al Sr. Russó la información siguiente: la torre de la fotografía es el campanario de la Parròquia de Santa Maria. Muchas gracias por la información.
  -Parròquia de Santa Maria (Fuente: Google Street View; Joan Biosca)

El Fantasma del Vallès.

TODAS LAS FOTOS DEL REPORTAJE SON PROPIAS (SALVO LAS INDICADAS) Y NO PODRÁN SER REPRODUCIDAS, COPIADAS O UTILIZADAS PARA CUALQUIER FIN SIN EL EXPRESO PERMISO Y LA MENCIÓN DE SUS RESPECTIVOS AUTORES.

(Si alguien conoce de algún lugar interesante que merezca la pena visitar por la zona del Baix Llobregat, Barcelonès, Maresme, els Vallesos (Vallès Occidental i Vallès Oriental), y quiere que le haga una ficha, gustoso procuraré de visitarlo cuándo me sea posible. De igual forma, procederé a mencionar al lector que me lo proponga. Este es mi mail: elfantasmadelvalles50@gmail.com)


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